Carta abierta a toda la comunidad universitaria de la UNGS · Marzo 2019

Estimades,

Al igual que hicimos el año pasado, dirigimos esta carta a toda la comunidad universitaria, y en especial a les estudiantes. Comenzamos el año 2019 en una situación muy preocupante para las universidades públicas, que afecta a docentes, nodocentes, estudiantes, y a toda la comunidad de la que formamos parte. Resulta imprescindible que la mayor cantidad de personas conozca lo que está sucediendo.

Todas y cada una de nuestras acciones está motivada por una convicción: la universidad pública es un derecho que debemos defender entre todes. Para ejercer ese derecho y para que sea efectivo, no alcanza con la letra de la ley ni con que la universidad sea gratuita. Cada estudiante sabe la importancia de que las instituciones universitarias no sólo sean gratuitas, sino que estén cerca, que los apuntes sean accesibles, que puedan pagar el transporte, que haya horarios disponibles para quienes trabajan, que haya becas, etc.  

Las universidades del conurbano como la nuestra significan para muches la posibilidad de ejercer ese derecho de acceso a la educación superior. Por eso, cuando desde hace unos tres años aparecen múltiples notas en los medios de comunicación que atacan a nuestras universidades del conurbano, empezamos a preocuparnos y a investigar qué está pasando¹. Pero no sólo son  notas en los diarios que dicen que nuestras universidades conurbanas son corruptas e inútiles, también los más altos funcionarios del Gobierno se sumaron a dicho ataque. El Presidente Mauricio Macri se preguntaba ¡¿Qué es eso de que haya universidades por todos lados?!, mientras que la Gobernadora María Eugenia Vidal afirmaba el año pasado que “los pobres no llegan a la universidad”, más como una expresión de deseo que como una descripción de la realidad (entre el 80 y el 90% de los estudiantes de las universidades del conurbano son primera generación de estudiantes universitarios).

Contra estos ataques venimos luchando desde que asumió el gobierno de Cambiemos porque estamos convencidos de que la universidad es un derecho, que para ejercer ese derecho tiene que haber universidades por todos lados, y que si todavía hay muchos que no llegan, tenemos que seguir haciendo el mayor de nuestros esfuerzos como sociedad para que cualquiera pueda ir a la universidad.

La universidad es un derecho de los individuos, pero también es un derecho de los pueblos al desarrollo y a la soberanía. Por eso cuando se recorta nuestro presupuesto, cuando se recorta el presupuesto para la Ciencia y la Tecnología, nos están condenando a la dependencia. Algunes podrán pensar que en un país en crisis estos sectores no son prioritarios, que es preferible utilizar los recursos disponibles en otras áreas. Pero, ¿Por qué estamos en crisis? ¿por qué falta presupuesto para la educación, la salud, la ciencia y la tecnología? Nada de todo lo que pasa, de lo que nos pasa, es producto del destino ni es consecuencia del desarrollo natural e inevitable de las cosas. Son las decisiones políticas que se han tomado en los últimos tres años las que nos han llevado a esta situación, que podemos ilustrar rápidamente con algunos números:

  • El presupuesto para gastos de funcionamiento de la UNGS, que se utiliza para otorgar becas, para pagar los servicios de luz, gas, agua, para realizar el mantenimiento, para solventar el servicio del transporte hasta Lemos, etc., fue recortado en un 19% en términos reales desde 2015. Muchos equipos e insumos que se utilizan para la investigación y la docencia son importados, por lo tanto la devaluación que cuadruplicó el valor del dólar, resultó en un recorte significativo adicional  del poder adquisitivo de nuestro presupuesto.
  • Si en 2015 la UNGS gastaba un 5% de su presupuesto en servicios como luz y gas, actualmente ese porcentaje aumentó a un 15% aproximadamente, lo que significa que quedan menos recursos para los demás gastos.
  • El año pasado el Gobierno nacional decidió frenar todas las obras de infraestructura en todas las universidades nacionales. Por esta razón la construcción del Módulo 10 de Laboratorios está paralizado y el edificio de la Escuela Secundaria ni siquiera pudo empezar a ser construido.
  • Las Becas Progresar entre 2015 y 2019 sufrieron un recorte en su poder adquisitivo de 57,8%. Como ejemplo podemos decir que si en 2015 con una beca compraban 10 fotocopias hoy apenas les alcanza para 4. Pero no sólo se redujeron a menos de la mitad, sino que hay cada vez menos estudiantes que las reciben (un 32% menos).
  • El transporte público aumentó de $3 en 2015 a $18 en 2019: o sea, un 600%. Sin embargo el salario mínimo aumentó solamente 212%. Por lo tanto, si antes podíamos comprar 1862 pasajes, ahora el mismo salario apenas nos alcanza para 661 pasajes. Este es un punto crucial ya que la Gobernadora Vidal incumple hace dos años la implementación del Boleto estudiantil para la UNGS, se niega a ejecutar los fondos y niega así el derecho a miles de estudiantes.
  • El Gobierno Nacional recortó en un 40% el Presupuesto en Ciencia y Tecnología para 2019. Se recortaron TODOS los subsidios del CONICET para la realización de eventos científicos, se recortaron en un 36% los fondos para investigar, mientras que desde 2016 se redujo la cantidad de becarios e investigadores que ingresan al CONICET.  
  • Dejamos para el final de estos números un tema para nada menor: el salario docente. Nuestro acuerdo paritario abarca desde marzo 2018 hasta febrero 2019. En ese período se registró 51,3% de inflación. Nuestro aumento fue de solamente el 25%, por lo tanto nos recortaron más de un cuarto del poder adquisitivo. El acuerdo incluye una cláusula de revisión con el objetivo de revisar el aumento salarial en comparación con la inflación. Si el Gobierno cumpliera lo que ha firmado, debería aumentar nuestro salario 26,3%. Sin embargo, hasta comienzos de febrero sólo ofreció 9% y EN NEGRO. Todas las sumas en negro desfinancian nuestras obras sociales, no impactan en los haberes de los jubilados ni en nuestras futuras jubilaciones, tampoco en nuestros aguinaldos, pero ojo, sí computan para el pago del Impuesto a las Ganancias (ese impuesto que el gobierno actual en su campaña prometió que ningún trabajador pagaría).

Ante esta situación la pregunta que surge es ¿qué podemos hacer para defender nuestra universidad,  su presupuesto, nuestros salarios y las mejores condiciones para los y las estudiantes? Si estudiar es un derecho, tener salarios dignos también. Por eso es importante que docentes, nodocentes, graduades, estudiantes y la comunidad entera articulemos nuestras luchas y nuestras demandas en una gran lucha en defensa de la universidad pública. En ese marco se vendrán paros, marchas, clases públicas y demás acciones a lo largo del año. Convocamos a todes a informarse, a participar, a preguntar, a difundir.

Repetimos lo que dijimos el año pasado: sentimos que es parte de nuestra tarea no quedarse inmóvil ante la vulneración de nuestros derechos. Tenemos que hacer algo distinto, tenemos que hacer algo más si las aulas empiezan a vaciarse porque hay estudiantes que dejan de venir porque no les alcanza el dinero, porque el salario se deprecia, porque nos ahogan presupuestariamente. Tenemos que hacer algo porque ante esta situación no soportamos la normalidad de hacer como si nada grave estuviera pasando.

Esas palabras siguen valiendo hoy, y queremos hacer todo lo que está a nuestro alcance para que no debamos repetirlas el año que viene.

  • Por salarios dignos.
  • Por el boleto estudiantil.
  • Por más presupuesto para la universidad, la ciencia y la tecnología.
  • ¡Basta de ajuste!

ADIUNGS
Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de General Sarmiento

 

¹A quienes les interese pueden leer un poco más en este Documento de Coyuntura del Área de Política del IDH sobre el Primer año del Gobierno de Macri:  «La construcción de un sentido común sobre la universidad pública en el primer año del gobierno de Cambiemos”, por Ariana Reano y Nuria Yabkowski

https://www.ungs.edu.ar/wp-content/uploads/2018/03/Documento_Coyuntura_08.pdf.